Anemia ferropénica

Hola de nuevo, hoy vamos a hablar sobre una patología hematológica que seguro que habéis escuchado hablar alguna vez: la anemia ferropénica.


¿Qué es la anemia ferropénica?

La anemia ferropénica es la más común de las anemias debido a una disminución de los depósitos de hierro y la disminución de la concentración de hemoglobina en el organismo. Esta anemia se puede deber a una deficiencia nutricional o a una alteración funcional del metabolismo.


La anemia ferropénica tiene una mayor prevalencia con la edad, en las mujeres y en las mujeres embarazadas especialmente. Hasta un 5 % de los niños y adolescentes pueden presentar anemia, un 10 % de las mujeres pre menopáusicas y un 1% de los hombres.  Puede llegar hasta un 40 % en mayores de 65 años.


Las embarazadas tienen más riesgo de padecer anemia debido a que el requerimiento de hierro es mayor durante el embarazo. Esto se debe a que, durante el embarazo, aumentan los niveles de sangre, la placenta requiere hierro y lo mismo el feto, que además almacena hierro para los primeros meses de vida. 


Metabolismo del hierro

El metabolismo del hierro incluye, la absorción del hierro intestinal, el transporte a las células, la incorporación del hierro en las proteínas y su reciclado a través de los eritrocitos y la regulación por la hormona hepcidina y por la proteína exportadora ferroportina.


La absorción del hierro se produce cuando el hierro está presente en los alimentos (siendo esta la principal fuente de hierro) principalmente Fe3+ que se reduce a Fe2+ por Dcytb (citocromo duodenal b) antes de entrar a las células a través de la proteína de membrana DMT1 (transportador metálico divalente 1). 


En los enterocitos, el hierro puede exportarse al plasma a través de la proteína de membrana ferroportina o puede almacenarse en la proteína de almacenamiento ferritina, dependiendo de las necesidades de hierro del organismo en ese momento.


La exportación de hierro (II) al plasma va acompañada de su oxidación inmediata por la hefestina o la ceruloplasmina. El hierro (III) se une entonces a la transferrina y se transporta en la circulación de la sangre a las células objetivo para su utilización. 

Figura 1. Homeostasis del hierro. Surribas, D. et al, 2019.


El hierro que tomamos con los alimentos viene en la forma Fe3+ pero se absorbe en el duodeno y yeyuno superior en la forma Fe2+, por lo tanto tiene que sufrir un proceso de reducción en el que interviene el ácido ascórbico. Solo se absorbe un 10 % del hierro de la alimentación lo que representa el 0.25 % o del hierro corporal total. Diversos factores favorecen o dificultan la absorción del hierro.


Consumo de hierro

En condiciones normales, la cantidad de hierro ingerida es de unos 10-14 mg por día. En el duodeno, se absorben unos 0,5 a 2 mg. Las mujeres, cuando se encuentran en la edad fértil, debido al sangrado menstrual necesitan un mayor consumo que el resto de la población.


¿Cómo sé si tengo anemia ferropénica?

Los síntomas más típicos de la enfermedad son: la astenia (cansancio), palidez y la anorexia. Además, existen pacientes que presentan déficit de atención, alteración de la conducta y cuadros depresivos. Existen síntomas menos frecuentes son la debilidad muscular, palpitaciones, cefalea y dolor torácico. 


¿Qué mirará mi médico?

El médico nos hará un análisis de sangre, en el que prestará especial atención a los siguientes:

Parámetros

Resultado

Valores de referencia

Hierro (μg/dl)

<37

[ 37 - 145 ]

Transferrina (mg/dl)

>374

[ 200 - 374 ] 

Índice de saturación de la transferrina (IST) (%)

<15

[ 15,0 - 50,0 ] 

Ferritina (ng/ml)

<20

[ 20 - 200 ] 

Hemoglobina (g/dl)

<12

[ 12,0 - 17,0 ]

Volumen corpuscular medio (VCM) (fl)

<80

[ 80,0 - 97,0 ]

Hemoglobina corpuscular media eritrocitaria (HCM) (pg)

<27

[ 27,0 - 33,0 ]

Concentración de hemoglobina corpuscular media CCMH (g/dl)

<32

[ 32,0 - 36,0 ]

Hematocrito (%)

<35

[ 35,0 - 47,0 ]


Los pacientes con anemia ferropénica presentan hiposideremia (hierro bajo), hipoferritinemia (baja ferritina), hipertransferritinemia (transferrina alta) e índice de saturación de transferrina baja. La transferrina se eleva para poder utilizar todo el hierro disponible en el cuerpo (el poco que haya).

La deficiencia de hierro afecta en los niveles de hemoglobina, que suelen estar disminuidos. ​​


La Hemoglobina corpuscular media (HCM) da información del peso medio de Hb en el hematíe, que suele estar disminuida en este tipo de anemia. Los eritrocitos suelen tener un color menos pigmentado, también conocido como hipocrómico.


El volumen corpuscular medio (VCM) hace referencia al volumen medio de cada eritrocito (tamaño del eritrocito). En la anemia ferropénica se encuentran eritrocitos de menor tamaño, que se conoce como microcítico.

  

La concentración de hemoglobina corpuscular media (CHCM) conocido como concentración de hemoglobina corpuscular media mide la hemoglobina en los glóbulos rojos. Además, incluye un cálculo del tamaño y el volumen de los glóbulos rojos. 


Por último, se mira el hematocrito que es el porcentaje de volumen de sangre que ocupan los eritrocitos (su concentración, pero no su masa). En la anemia ferropénica se encuentra disminuido, que se debe a la deficiencia de hierro que dificulta la eritropoyesis.


¿Me voy a curar?

Al igual que en casi todas las enfermedades, un diagnóstico precoz es fundamental para poder imponer un buen tratamiento. Si la anemia no es grave, la enfermedad se suele tratar con sulfato ferroso (entre 200-300 mg al día) y, preferiblemente, suministrado con ácido ascórbico (Vitamina C) ya que ayuda a su absorción. Si es más grave, se suele empezar con transfusiones de sangre seguido del tratamiento nombrado anteriormente. Algunos de los efectos secundarios pueden ser, estreñimiento, molestias abdominales y vómitos, entre otros.


El tratamiento, que suele durar entre 3 y 5 meses, va acompañado de observaciones regulares del estado del paciente mediante análisis clínicos.


Y hasta aquí el post sobre la anemia ferropénica, esperemos que os haya parecido gustado. Os dejamos un caso clínico de anemia ferropénica por si queréis echarle un vistazo. 👀👀


¡Hasta la próxima! 👋😁


Referencias:

  1. Surribas, D. P., Concustell, A. G., Iglesias, E. C., Durán, S. H., Igartua, E. U., Martín, M. A., & González, A. M. (2019). Estudio de la ferropenia en el laboratorio clínico. Revista Del Laboratorio Clínico, 12(4). doi: https://doi.org/10.1016/j.labcli.2019.01.004 

  2. Forrellat Barrios, Mariela. (2016). Iron metabolism regulation: two systems, one goal. Revista Cubana de Hematología, Inmunología y Hemoterapia, 32(1), 4-14. Recuperado el 6 de mayo de 2022, de http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0864-02892016000100002&lng=en&tlng=en

  3. Guzmán Llanos, María José, Guzmán Zamudio, José L., & LLanos de los Reyes-García, M.J.. (2016). Significado de la anemia en las diferentes etapas de la vida. Enfermería Global, 15(43), 407-418. Recuperado en 6 de mayo de 2022, de http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1695-61412016000300015&lng=es&tlng=es

  4. Georgieff, M. K. (2020). Iron deficiency in pregnancy. American Journal of Obstetrics and Gynecology, 223(4), 516–524. https://doi.org/10.1016/j.ajog.2020.03.006 

  5. Clark, Susan F (2009). Iron deficiency anemia: diagnosis and management. Current Opinion in Gastroenterology, 25(2), 122–128.         doi: https://doi.org/10.1097/mog.0b013e32831ef1cd      

  6. Miller, J. L. (2013). Iron Deficiency Anemia: A Common and Curable Disease. Cold Spring Harbor Perspectives in Medicine, 3(7), a011866. https://doi.org/10.1101/cshperspect.a011866 


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