Me sube la bilirrubina

¡Hola! Seguro que conoces la canción que dice “me sube la Bilirrubina” de Juan Luis Guerra, pero aquí te la ponemos para que puedas aprender sobre algunos parámetros que nos aportan información sobre el hígado a la vez que mueves tus caderas… ¡Dale al play!



En relación al hígado podemos encontrar varias moléculas importantes a la hora de habla de las distintas enfermedades del hígado.


La Bilirrubina es un producto que se crea a partir del metabolismo del grupo Hemo proveniente de la hemoglobina y de las proteínas con grupo Hemo. Esta es conjugada en el hígado y almacenada en la vesícula biliar y  posee  baja solubilidad en agua.  

Este compuesto es de color amarillo y puede encontrarse en dos formas distintas, la bilirrubina indirecta y la directa. La indirecta se forma cuando la bilirrubina se une a la albúmina para poder transportarse y no se encuentra en la orina, sino en la sangre. Por otro lado, tenemos la bilirrubina directa que puede encontrarse en la orina en pequeñas cantidades y que se forma al unirse esta bilirrubina a el ácido glucurónico. 


Hay alteraciones debido a incrementos o disminuciones de la bilirrubina y que valoran diversas funciones:


La bilirrubina puede encontrarse en la sangre en niveles mayores a los adecuados, esto se denomina hiperbilirrubinemia. Esta puede deberse a un aumento en la síntesis de bilirrubina, un defecto en la eliminación o en la conjugación. En la orina también puede encontrarse la bilirrubina en una concentración mayor, indicando un problema en la eliminación. Uno de los primeros síntomas de esto es la ictericia, se va acumulando la bilirrubina en la piel y en los ojos de forma que se tienen los ojos y la piel de un color amarillento. ¿Será por esto el color característico de los Simpson? 👀



Siguiendo con esta entrada, vamos a hablar ahora sobre  transaminasas, una serie de enzimas que están estrechamente relacionadas con el daño hepático. Las dos implicadas son la AST (aspartato aminotransferasa) y la ALT (alanina aminotransferasa). La AST se encuentra en el interior de las células del hígado, es tanto citoplasmática como mitocondrial y muy sensible pero poco específica, ya que también se encuentran en otros tejidos. Por otro lado la ALT, también es una enzima que se encuentra en el citoplasma, pero es más específica y más abundante. Ambas enzimas no son muy válidas para realizar un diagnóstico, pero si nos ayudan a hacer un seguimiento de la enfermedad después de haber realizado el diagnóstico. Cuando un paciente se recupera de una colestasis las transaminasas bajan al igual que en la cirrosis por lo que en este caso sí que nos aportarían una información muy importante.


Otras enzimas que nos dan mucha información sobre una posible hepatopatía son la γGT y la fosfatasa alcalina (FA), ambas muy relacionadas entre sí, por lo que se suelen sacar conclusiones de que el paciente posee una enfermedad cuando ambos parámetros se elevan.  


Por un lado, la γGT aumenta en los casos de colestasis, cuando hay una gran ingesta de alcohol y también cuando hay un infarto de miocardio.


En cuanto, a la fosfatasa alcalina (FA) es una enzima que se encuentra en muchos tejidos y su aumento se puede producir en colestasis, en hepatólisis, en cirrosis, en cáncer o en enfermedades óseas.


Siguiendo con enzimas que se utilizan para comprobar el correcto funcionamiento del hígado está también la albúmina proteína que se sintetiza únicamente en el hígado, está mantienen la presión osmótica y transportan numerosas hormonas, enzimas y fármacos. 

Esta disminuye cuando se produce una enfermedad hepática crónica, en pacientes alcohólicos y en casos de malnutrición. La carencia de la albúmina, puede acarrear problemas renales e intestinales graves.


Además del cambio en la composición sanguínea o de la orina existen casos en los que se puede hacer, además de estos anteriores, una observación física/clínica. Si un paciente tiene hepatomegalia, es decir, aumento de tamaño (debajo de las costillas) este se podrá identificar. Las causas de la hepatomegalia pueden ser diversas: Inflamación de los tejidos (hepatitis y cirrosis), acumulación de substancias (metales, amiloides), tumores, quistes y abscesos o insuficiencia cardíaca (El corazón bombea menos sangre los órganos más irrigados tienen más sangre), entre otros. En caso de tener ictericia se observa piel y mucosas amarillas.


Estas características nos dan un cuadro clínico. Se utilizan junto con más tipos de observaciones ya que no existe una prueba única que valore todas las funciones hepáticas. Es decir, se realizan más de una prueba a la vez para mejorar la sensibilidad y especificidad y poder dar el diagnóstico concreto (tenemos varias publicaciones relacionadas con el diagnóstico 😉)

 

Parece que el hígado es un órgano muy trabajador y exigente. 😂


Estos son los parámetros que se tienen en cuenta a la hora de detectar patologías o alteraciones en el hígado. En la siguiente publicación vamos a ver las patologías más importantes relacionadas con el hígado. ¡Ahora nos vemos! 👋


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